Un viejo drago se inclina sobre una casa de Afur, integrándose en la arquitectura y el paisaje rural de Anaga.
Una marea excepcionalmente baja descubre la extensa plataforma de arena de la playa de Almáciga, reflejando un cielo que parece prolongarse hasta el horizonte.
La pasarela se adentra entre la vegetación del bosque de Agua García, mientras los últimos rayos de luz atraviesan la espesura.
Un pequeño puente de madera conduce hacia la espesura del Bosque del Adelantado, en La Esperanza, entre luces y sombras.
El atardecer ilumina El Draguillo, en Anaga, entre antiguas construcciones, cultivos y flores frente al Atlántico.
Una pequeña piedra cubierta de musgo emerge entre las acículas del monte de La Esperanza, transformando un detalle casi invisible en paisaje.
El Teide cubierto de nieve se alza entre el blanco del paisaje y un intenso cielo azul surcado por nubes altas.
Panorámica de la cara norte del Teide desde los Altos de La Guancha, entre el pinar y las cálidas luces del atardecer.
Las capas de antiguos materiales volcánicos dibujan la singular formación conocida como La Tarta del Teide, junto a la carretera que atraviesa las Cañadas.
La fuente cobra protagonismo en la noche del Parque García Sanabria, entre juegos de agua, luces y la vegetación que la rodea.
La luz del atardecer atraviesa el pinar en los Altos de La Guancha, mientras un mar de nubes se extiende bajo las cumbres.
La luz del atardecer se abre paso entre los árboles de la Plaza de la Concepción, iluminando la fuente y las fachadas históricas de La Laguna.
La parra cubre este tradicional patio canario de la Casa de Carta, creando un espacio de sombra, vegetación y sosiego entre antiguos muros.
Dos patos recorren tranquilamente el estanque del Palmetum, entre reflejos de palmeras y el intenso azul del agua.
El agua desciende entre las rocas y la exuberante vegetación del Palmetum, creando un pequeño rincón de apariencia tropical.
La primera luz del día ilumina el paisaje de La Esperanza, entre palmeras, vegetación silvestre y un cielo cargado de nubes.
Una gran ola rompe con fuerza contra la costa de Tacoronte, mientras las últimas luces del día iluminan el cielo y el litoral.
La cascada de Los Tilos desciende entre las paredes cubiertas de helechos y la exuberante vegetación de la isla de La Palma
La sucesión de grandes arcos de hormigón crea un juego de líneas, luces y sombras en el Puerto de Tazacorte, en la isla de La Palma.
La silueta del Molino del Calvario se recorta frente a las últimas luces del día en Garafía, entre la vegetación y los cálidos tonos del atardecer.
El sendero del Mirador de los Dragos conduce la mirada entre dragos y tuneras hacia el paisaje atlántico de Puntagorda, en La Palma.
Desde las cumbres de La Palma, el Teide emerge en la distancia sobre un inmenso mar de nubes.
El Faro de Las Hoyas se alza sobre el paisaje volcánico de Tazacorte, recortando su singular silueta blanca frente al intenso azul del Atlántico.
El Atlántico rompe sobre las rocas volcánicas del litoral de Tazacorte, bajo un cielo azul recorrido por largas nubes.
Un majestuoso ocaso tiñe el cielo de tonos dorados mientras el perfil de la isla de La Palma se divisa tenuemente al fondo como un guardián en el horizonte.
Enmarcada por los robustos y milenarios troncos que se abren como un abrazo protector, la histórica fuente de mármol de la Plaza del Adelantado emerge en el corazón de San Cristóbal de La Lagun